fbpx
crónicas desde la orilla

Literatura sin pudor

Los personajes femeninos han ido desentrañando un camino literario hacia la desnudez.

Han sido muchos los personajes femeninos que han deleitado a los lectores a lo largo de la historia de la literatura de la forma más variada y versátil y han ido desentrañando un camino literario hacia la desnudez.

En 1499 la potencia del personaje la Celestina en La Comedia de Calisto y Melibea, de Fernando Rojas, obligó a cambiar el título final de la novela con su nombre, un ser casi demoniaco y el personaje mejor logrado y a la vez el más complejo de los creados por Rojas, cuya existencia sólo es posible porque existe una sociedad urbana que de alguna manera la necesita; que vive del vicio y de las bajas pasiones de los demás.

Portada libro Ana Karenina

En 1595 la dulce y bellísima Julieta en la obra Romeo y Julieta, de William Shakespeare, al ver el cadáver de su enamorado, no soporta el dolor y la culpa y decide clavarse una daga para morir y estar para siempre junto a su Romeo.

Un siglo después, en 1605,  la heroína Dulcinea del Toboso, dama de quien está enamorado el protagonista Don Quijote en la novela El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha por Miguel de Cervantes Saavedra, es una figura imaginada por Don Quijote basada en la labradora Aldonza Lorenzo (quien sí existe, pero tampoco aparece).

Sin duda los personajes femeninos han ido sufriendo una transformación a lo largo de la historia y la literatura de ficción y ha ofrecido a los lectores otra forma de descubrir y profundizar en los personajes femeninos.

Así, en 1857 aparece la extraordinaria Emma Bovary en la aclamada novela de Gustave Flaubert   Madame Bovary, una mujer que no se resigna con su propia suerte y busca el sentido de su vida en la pasión, aunque eso suponga un destino fatal para ella. Ana Karenina, protagonista de la novela de 1877 de Leon Tolstoi con el mismo nombre, apela también a esa pasión y a la decisión personal de escapar de la resignación en la que se ve inmersa en una sociedad donde las convenciones darán fin a la historia de amor.

Del mismo siglo son los personajes  femeninos españoles Ana Ozores, protagonista de La Regenta (1885), de Leopoldo Alas Clarín, esposa del anciano don Víctor de Quintanar, que se debate entre el amor espiritual de su confesor, don Fermín del Pas, y el conquistador, Álvaro Mesía; y Jacinta, una mujer del Madrid popular en la novela de costumbres de 1886 titulada Fortunata y Jacinta, del escritor Benito Pérez Galdós, que va a atraer al apuesto Juanito y será vértice del triángulo amoroso entre ellos dos y la cariñosa y delicada Jacinta.

Portada de la novela Nada

Tendremos que esperar al siglo XX y a la inconmensurable Virginia Woolf para descubrir a Clarissa Dalloway (1925) en la innovadora novela La Señora Dalloway, donde por fin una mujer escribe sobre otra mujer y nos internamos de lleno en la mente de una mujer madura en contraposición con otro de los personajes de la novela, Warren Smith, un joven militar que ha participado en la guerra del 14 y que sufrirá un proceso psicótico.

Será Carmen Laforet en 1944 ya en lengua castellana, la escritora que profundice en las inquietudes personales y existenciales de Andrea, la protagonista de la novela Nada, Premio Nadal de ese mismo año. A través de sus ojos veremos una sociedad que sobrevive a los estragos de la guerra.

Un camino se abre donde las mujeres escriben sobre mujeres sin pudor. La escritora Margueritte Duras culmina esa tendencia con su obra autobiográfica El amante en 1984, en ella narra alejada de todo decoro su historia de amor con un rico comerciante chino cuando tan solo tenía quince años.

Quizá impulsada por esa misma sinergia, de una manera casi inconsciente, en mi última novela, El secreto de Lena, he querido adentrarme en los mismos recovecos, a través del personaje de Lena, ahondo en el perfil de una mujer que deja atrás los remordimientos y se enfrenta a su pasado.

Sin duda nos quedan aún por descubrir muchos personajes femeninos. ¿Cuál es tu heroína preferida en la literatura?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *