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  • Desde la orilla,  Pódcast

    Primeras intenciones

    Regreso a este lugar apartado en la orilla, transparente, salado, luminoso, sombrío, donde las impresiones emergen o se quiebran, el mar inagotable bate en sus aguas la luz de la primavera fría. La estación del año se ha hecho esperar en la ciudad como si el cielo se resistiera al paso del tiempo, como si las aceras hubieran quedado prisioneras en las heladas matutinas e invernales.

  • Desde la orilla,  Pódcast

    Fuera del campo de batalla

    Hay luces que despiertan los más bellos recuerdos, sombras que palpitan dentro de ti y ni si quiera puedes describir, te acompañan. Así comenzaba apenas hace tres días la nueva entrada del blog, mi intención era escribir sobre la lectura de Nada (1945), novela escrita por la irrepetible Carmen Laforet, situada en la Barcelona de postguerra. Aquella primera intención ha quedado, aunque me resista a ello, prácticamente relegada.

  • Desde la orilla

    Truman y la canícula

    La humedad no acaba de abandonar los huesos este año en el que durante meses han sido huesos anquilosados, ocultos a la luz del sol. Las noticias anuncian la llegada de la canícula en la mayor parte de la Península, puede que por eso sea perentoria la necesidad de hacerme de lecturas que me transporten a un escenario de calor, solo calor. Luz cegadora.

  • Desde la orilla

    Aguacero en las afueras

    La Avenida de Los Castros que parte de un mirador abierto al mar, conserva ese aire de salinidad y desierto tan característico de una vaguada en una ciudad portuaria, las corrientes naturales fluyen bajo tierra y asfalto, y el ruido del tráfico empareda ese rumor que siempre acompaña al agua subterránea. A un lado del arcén los solemnes edificios de las universidades se intercalan con zonas verdes; al otro, urbanizaciones con bares, librerías, tiendas de muebles o talleres mecánicos en los pisos bajos ocultan una barriada.